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La actividad física es uno de los pilares de una vida saludable y, en consecuencia
de piernas sanas. Y uno de los grandes objetivos en la prevención y tratamiento
de las Várices e Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) es el de evitar la vida sedentaria.
Por ello, debemos adherir a nuestra vida cotidiana el ejercicio físico, cuyas sesiones
ayudan a:
- Mejorar el estado de ánimo y energizar el cuerpo
- Vitalizar la circulación de la sangre, fundamental
para el cuidado de las piernas
- Controlar o bajar el peso/sobrepeso, también
muy importante para el cuidado de las piernas
- Fortalecer los huesos, articulaciones y la
masa muscular
- Fortalecer el corazón
- Reducir la cantidad de grasa del cuerpo
La práctica de cualquier actividad física rutinaria, en primer lugar, debe entenderse
como algo que le aportará beneficios, buen ánimo y, eventualmente, una mejor calidad
de vida.
Los beneficios de la actividad se obtendrán siguiendo unos consejos básicos, que
deberían ser cumplidos, ya que la constancia y la metodología serán indispensables
para alcanzarlos.
- No ingerir ningún alimento, por lo menos, una hora antes de hacer ejercicios
- Tomar mucho líquido (agua) antes, durante y
después de una sesión
- Adaptarse a las condiciones del clima y reducir
o eliminar la actividad en caso de sentirse cansado o enfermo
- Utilizar ropa y calzado deportivo cómodos
- Escuchar al cuerpo
- Si se siente alguna molestia
pare y averigüe el origen
- Consulte a su médico en caso
de que sea necesario
- Ejercitarse en sesiones de 20-30 minutos de
4 a 5 veces por semana
- Muy importante. Practicar rutinas de calentamiento,
antes de la actividad, y enfriamiento, luego de la actividad
- Para el calentamiento, 10 minutos podrían ser suficientes.
Caminar rápidamente, mover los brazos circularmente,
trotar sobre el mismo sitio
- Para el enfriamiento, caminar
hasta que los latidos del corazón estén un poco por encima del nivel normal.
¿Qué actividades físicas practicar?
El deporte más recomendado para las várices e IVC es la natación, debido al movimiento
que genera automasajes en la piernas y al contacto con el agua fresca que reaviva
la circulación de la sangre. Además, la posición horizontal y la fuerza que el agua
hace sobre el cuerpo, se traduce en la normalización del recorrido sanguíneo en
las piernas.
Otras prácticas deportivas recomendables son: caminar, trotar, patinar (Roller blades,
sobre ruedas, sobre hielo), remar, montar bicicleta, entre otras.
En general, se recomienda la práctica de deportes leves, sin contacto físico, y
que no se basen en contracciones musculares repentinas o arranques continuos, como
pueden ser fútbol, basquetbol, tenis, esquí, equitación.
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